lunes, 19 de febrero de 2018

DAVID COPPERFIELD

La segunda novela que traigo para el "II reto literario: Nos gustan los clásicos" es también de Charles Dickens. Cuando leí "Grandes esperanzas" me quedé con ganas de más y no dudé en leer otra de sus grandes obras: David Copperfield.

Este libro tiene clara tendencia autobiográfica aunque en realidad hay ficción mezclada con realidad. Charles Dickens nos cuenta su vida desde la difícil infancia que le tocó vivir, pero desde un punto de vista ya de adulto. Tristeza, alegría, odio, traición y amor en la Inglaterra del siglo XIX. Todo cabe en esta historia que Dickens nos muestra de la mano de David Copperfield y de un panel de personajes que, por supuesto, están a la altura, como este gran escritor nos tiene acostumbrados: Miss Trotwood, una huraña y antipática tía de David, pero que demostrará tener un gran corazón, acompañada por su fiel amigo mister Dick; Peggotyy, su fiel y querida niñera y el hermano de ésta, mister Peggotty, un hombre que da todo por los demás sin pedir nada a cambio. Estos son solo una pequeña muestra de ellos, por lo que no puedo dejar de nombrar a mister Wickfield y su hija Agnes, a la que quiere como a una hermana, a los Micawber, a Steerforth o a Traddles, sus amigos de la infancia. Y como no a los Murdstone, Heep y demás personajes que complicaron en distintos momentos la vida de nuestro protagonista. Me dejo en el tintero a más personajes que cada uno con sus personalidades y vivencias arropan a los principales.

Ya sabemos todos que los personajes de Dickens son el alma de sus historias, pero la ambientación es otro de los puntos fuertes de sus novelas y ésta no iba a ser menos. Con Dickens tienes la sensación de transportarte a aquella época y cada vez que cierras el libro y vuelves a la realidad necesitas unos instantes para saber donde te encuentras. Además sus historias son humanas, plagadas de sentimientos llevados a lo más extremo. El que ama, el que odia, el que gruñe, el que discute lo hace desde lo más profundo de su alma, sin entrar en sentimentalismos de pacotilla. Quizá se deberían volver a leer, de vez en cuando, historias como éstas, para que los que ahora nos creemos mucho más avanzados volvamos a poner de nuevo los pies en la tierra y no sigamos perdiendo el norte.

2 comentarios:

  1. Uno de mis eternos pendientes...

    Besotes

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  2. Qué buena elección has hecho. Yo tengo a Dickens un tanto olvidado y si no fuera por Cuento de Navidad, que cae todos los años, haría mucho que no leería nada suyo. Me gustaría tener tiempo para leer todos esos libros que se nos van quedando atrás. Besos

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