Llevaba
mucho tiempo con ganas de leer este famoso libro de kate Morton. Sabía que contaba
con críticas muy favorables aunque eso mismo me hizo empezarlo con cierta
reticencia. Pero, desde luego, nunca me imaginé que iba a resultarme una
lectura tan placentera, agradable y apasionante. He disfrutado tanto, desde la
primera hasta la última hoja, que llevo un par de días sin coger un nuevo libro
y en mi imaginación todavía saboreo los cuentos de Eliza Makepeace.
La
historia se centra en Inglaterra, en 1913, cuando una niña es abandonada en un
barco camino de Australia. Cuando llegó a destino, se encontró en un lugar desconocido sola sin saber qué hacer. Fue cuando la recogió el Jefe del puerto que, al no haber nadie que la reclamara, acabó cuidándola como si fuera su propia hija. Éste le contaría la verdad, cuando cumplió los
veintiún años, pero Nell no se sintió capaz de aceptarla. Renegó de la que había sido su
familia y emprendió una nueva vida. Ya de mayor, fue cuando empezó a
investigar su posible pasado, aunque tuvo que postergarlo el día que su hija apareció con su nieta Cassandra; una niña aún pequeña y con la cual
llegaría a tener muchas cosas en común. Ella, al igual que lo hiciera su abuela, se vio inmersa en la historia intentando desvelar ese pasado oculto que rodeaba a la
familia.
Esta maravillosa historia está basada realmente en tres épocas diferentes. Para los que no lo hayáis leído, os comento que, por una lado, la historia se centra en el inicio del siglo XX, vuelve a una década más cercana, los años setenta, e incluso llegamos al siglo XXI. Historias llenas de misterio y unidas magistralmente, en
una sola, como si fuera un puzle. La Autora nos va entregando, poco a poco,
cada pieza que nosotros iremos colocando hasta conformar el rompecabezas
completo. En ningún momento te pierdes, pues, al principio de cada capítulo, la escritora, nos
indica el lugar y la fecha en la que nos encontramos.
Disfruté con los cuentos de Eliza Makepeace y con los seres que la rodeaban: Rose, Nathaniel, Adelina, Linus, Symmon o Mary. Viajé con Nell a través de su periplo por Cornualles y vi la vida de otra forma con Cassandra.
De las
tres épocas, bien diferenciadas, no sabría con cual quedarme. Cada una de ellas, de
una forma o de otra, se complementa con las demás, sin dejar ningún cabo suelto y
sin posibilidad de separarlas y sus protagonistas me han encantado, dependientes también unos
de otros; tan dramáticos, tan llenos de vida, otros tan erráticos, tan
fantasmales...Pero si tuviera que elegir, sin duda alguna, me quedaría con la
historia de Eliza Makepeace, sus vivencias y sus cuentos de hadas.
No quiero desvelar nada más para los que no lo hayan leído. Solo recomendar, al cien por cien, su lectura.
No quiero desvelar nada más para los que no lo hayan leído. Solo recomendar, al cien por cien, su lectura.
