Luz Gabás, nos trae esta preciosa historia, basada en hechos reales, sucedidos a mediados del siglo XX, creando una línea directa entre los Pirineos y la colonia española en Guinea.
Una reflejo de una parte de nuestra historia, de la cual pocas noticias ciertas llegaban a España. Vidas, como tantas otras, de emigrantes que salían del país en busca de un mejor salario para enviar a sus familias en España.
A principios del siglo XX, muchos españoles cambiaron las maravillosas montañas nevadas de Pasolobino, en los Pirineos, por las palmeras de la isla tropical de Fernando Poo, hoy día llamada Bioko. El cambio fue sustancial y la adaptación resultaba difícil para quienes acudían por primera vez, anhelando sus tierras y deseando que llegaran pronto las merecidas vacaciones para poder volver a España, de nuevo. Pero, en cuanto llevaban un tiempo allí, acababan sintiendo una fuerte atracción por la isla, la cual, les impregnaba el cuerpo y el alma de su aroma y color, y nunca conseguían marcharse definitivamente.
Esta novela nos acerca a ese calor tropical, con sus dos estaciones bien diferenciadas, a los paisajes paradisíacos llenos de amores paralelos a los de España, a una raza con costumbres demasiado diferentes a las nuestras y donde la intolerancia y respeto por ellas brillaban por su ausencia. Este libro nos muestra la mezcla de todo ello entre distintos idiomas y sentimientos, desde el punto de vista español y guineano.
Nos hace referencia al racismo de la época, a la vida en la colonia desde cuando todo parecía perfecto para los blancos españoles, hasta conseguir la anhelada independencia de los negros guineanos, no sin mucho sufrimiento y decadencia.
Clarence y Daniela siempre han escuchado en la Casa Rabaltué, de boca de su padre y su tío, el amor que sintieron y sienten por la isla y los buenos tiempos que pasaron allí. Un día, Clarence, revolviendo papeles privados de Jacobo, su padre, empezó a ver cosas que no le cuadraban con la historia tantas veces oída.
Amante de las tradiciones y del pasado le entra la curiosidad de entender que es lo que querían decir esos documentos tan bien guardados. Empieza su pequeña y discreta investigación con la sospecha de la existencia de un posible hermano, e incluso viaja a la isla en busca de información. Allí va descubriendo los lugares, tantas veces narrados por su padre y su tío, llenándola de sensaciones que la desbordan. Conoce a varios lugareños ya mayores, que llegaron a convivir con sus familiares, y a muchos de sus descendientes que la ayudarán en sus particulares vacaciones, de las cuales se traerá algo más que posibles pistas, según cree, sobre lo que oculta su familia.
¿Será verdad lo que sospecha? ¿Es posible que haya un medio-hermano por aquellas tierras y nadie sepa de su existencia? No os quiero contar más para no destripar el libro, es mejor, que lo descubráis vosotr@s mismos entre sus maravillosas páginas.
Luz Gabás, de una forma ágil y amena, nos entremezcla las pesquisas y vivencias de Clarence, por descubrir la verdad, con la historia de lo que realmente pasó en aquella pequeña isla, que nadie podía olvidar. Un relato que te absorbe, te llega al alma y te hace sentir todo lo que sus protagonistas padecen en cada momento; desde el frío de Pasolobino en tus propios pies, al calor pegajoso y las lluvias torrenciales en tu piel, el olor de los cacaotales y el amor en tu propia carne o el odio en tu corazón, mientras lees y disfrutas de esta maravillosa historia.




