lunes, 19 de noviembre de 2018

ROSEANNA

Nunca había leído ningún libro de estos autores nórdicos y he de decir que no me defraudado. Una historia policíaca que gira alrededor de una mujer muerta, a la que nadie conoce ni sabe quién es. Un equipo de policía tendrá que conseguir resolver el misterio sin tantos avances como se tiene ahora, ya que la novela es de los años sesenta.

Quizá lo que más me ha gustado es volver a aquella época en la que no había teléfonos móviles ni análisis de ADN, donde los ordenadores eran poco más que una utopía y los inspectores de policía, con su típica gabardina, tenían que fiarse de su olfato de sabueso y de su inteligencia. 

Ha sido una lectura entretenida y adictiva que devoré en un santiamén, ya que la trama está muy bien llevada. En algunos momentos el ritmo se ralentiza a la vez que la resolución del asesinato, cuando los inspectores quedan bloqueados sin saber por dónde tirar, pero creo que eso ayuda a que la historia sea más creíble. 

Ante nosotros tenemos a unos policías de calle, reales y auténticos. Personas normales y corrientes con sus virtudes y sus defectos que usaban su inteligencia y su instinto para resolver casos que en muchas ocasiones les llevaban meses por la falta de recursos. El ambiente me ha parecido de lo mejor y los personajes buenos.

Este libro es el primero de una serie negra de estos escritores, que además fueron pareja sentimental en la vida real, donde podemos seguir a su protagonista el inspector Martin Beck. Son un total de diez libros. 



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