Trasteando por la
blogsfera he visto una iniciativa que me ha gustado mucho y no he dudado en
continuarla. Lleva tiempo puesta en marcha pero como se suele decir “nunca es tarde si la dicha es buena”.
Así es que, aquí está mi
pequeño granito de arena apoyando a las bibliotecas. ¿Hay lugar más hermoso que
los pasillos de una biblioteca? Pues sí, claro que los ahí, diréis alguno,
tenemos la suerte de tener, por ejemplo, a la madre naturaleza que nos lo
ofrece por doquier. Pero para los que amamos los libros, y ya no solo me
refiero a leer, sino al libro en sí, una biblioteca es: como un santuario, un
sitio donde las historias parecen volar de estantería en estantería, un lugar
donde aislarte del mundo y un espacio donde el silencio de sus pasillos permite
dejar volar tu imaginación.
Personalmente, he de
reconocer que compro más libros que los que al final saco de la biblioteca,
pero la razón es que no solo me gusta leer sino también sentir el libro, oler
su aroma, palpar su textura. Ver en mi casa las estanterías llenas de libros me
da una sensación de bienestar y no puedo renunciar a ello.
Y como me encanta estar
rodeada de libros y el bolsillo no da para tanto, en cuanto tengo un rato me
doy un paseo por la biblioteca junto con mis niñas y ojeamos y disfrutamos de
la diversidad de ellos que encontramos, y, ¡vaya!, siempre cae alguno.
Solo me queda animaros a que disfrutéis de ellas porque mucha de nuestra propia historia está ahí esperando a que le quitemos el polvo y cobre vida de nuevo.
Solo me queda animaros a que disfrutéis de ellas porque mucha de nuestra propia historia está ahí esperando a que le quitemos el polvo y cobre vida de nuevo.

Me encantan las bibliotecas! Me encanta entrar y ver esas estanterías llenas de libros, y buscar, y probar suerte, y llevarme sorpresas...
ResponderEliminarBesotes!!!
Sí, tienen un encanto especial.
EliminarBss.
Me gustan mucho las bibliotecas, pero la de mi barrio es regular, tiene muy poco variedad. La central si está bastante bien, pero me pilla lejos, aunq siempre q puedo me escapo ;)
ResponderEliminarBEsos
A mí me pasa igual con la de mi barrio pero es la que me pilla más cerca y no tengo demasiado tiempo para desplazarme a otras mejores. Pero la verdad disfruto esos ratos.
EliminarBss.
Yo desde siempre he sido fan incondicional de las bibliotecas pero cuando me mudé a Madrid, ya no tenía mi biblioteca de confianza y empecé a comprar más libros. Después descubrí una biblioteca y me encantó. Al año cerraron por obras, ahora están las obras terminadas desde antes del verano pero creo que por la crisis y demás no la van a abrir. Una pena porque lo que me gusta, se me acaba.
ResponderEliminarUn saludo.
La verdad es que es una pena que la crisis esté acabando con muchas cosas que merecían la pena, entre ellas las bibliotecas.
EliminarBss.
He tenido la suerte de trabajar muchos años en bibliotecas y siempre recomeindo a la gente que las visite porque a parte de tener libros y otras cosas, son lugares especiales, por su arquitectura, o bien por sus pasillos formados por estanterías de libros, o por encontrar siempre a alguien que conocemos o alguien que trabaja allí y que nos echa una mano. Como he dicho estuve años trabajando en ellas, pero más llevo de usuaria. Besos.
ResponderEliminarQue suerte, que envidia me das, trabajar en una biblioteca...
EliminarMe encantan las bibliotecas, lo que pasa es que antes las visitaba más que ahora, aunque tengo el carnet de usuario pero con tanto libro acumulado por leer... Besos.
ResponderEliminarA mí me pasa lo mismo también. Me gustaría ir más de lo que voy.
EliminarBss.
¡¡¡Síiii bibliotecas!!! Yo llego años con el carnet pero no fue hasta hace casi tres años cuando me hice asidua, asiduíiisima, vamos que a este paso a una de las estanterías le ponen mi nombre. Es que es ver un montón de libros juntos y me mareo de la emoción. Mi sueño sería trabajar en una.. clasificar libros, hacer actividades para fomentar la lectura... ufff! qué chulada! Un besito.
ResponderEliminarA mí también se me ha pasado muchas veces por la cabeza lo de trabajar en una biblioteca. Sería genial.
EliminarBss.
La verdad es que temerlos no las temo, Nieves, pero la los libros o me los regalan o me los compro. Me gusta tenerlos así que no las uso nada de nada...
ResponderEliminarBesos,
Yo también prefiero tenerlos, sobre todo si el libro que he leído me ha encantado, por eso, prefiero que no me los presten, y mi ilusión es tener en casa una habitación dedicada solo a biblioteca y un espacio para leer, pero bueno cuando toque la lotería...Pero el encanto de una biblioteca y su silencio...
EliminarCon tu entrada me has hecho recordar la biblioteca de mi infancia, el edificio donde se encontraba era antiguo y los muebles tenian un encanto de película. Eran mesas y sillas retorneadas, forrados los tableros con piel marrón y remachada con grandes tachuelas. Las estanterías de madera muy oscuro tenian un cartelito en lo alto donde estaba escrito el género literario, era letra preciosa, parecía estar escrita con pluma y tintero. Recuerdo también los cajones donde la bibliotecaria guardaba las fichas por orden alfabético donde recogía los datos del libro que te llevabas. ¡Por Dios ya no me acordaba de esto! Ahora no voy a la biblioteca, o bien compro los libros o los tengo prestados, soy muy dada a intercambiarlos con familiares y amigos.
ResponderEliminarBesos.
De lo que me acuerdo siempre es de las fichas.
EliminarBss.
La verdad es que hace tiempo ya que no paseo por una biblioteca, y la verdad, lo echo de menos.
ResponderEliminarBesos
Pues anímate, un paseo de vez en cuando es encantador.
EliminarBss.
Solo te puedo decir una cosa: ¡¡Toda la razón!! ^^
ResponderEliminarBSS...desde el blog de Fr@nela
Te doy la bienvenida a mi blog. Me pasaré por el tuyo en cuanto tenga un ratito.
EliminarBss.