martes, 1 de mayo de 2012

LOS HIJOS DE LA TIERRA


 
Quiero hacer una mención especial a esta saga de  Jean Marie Auel. Ocupan los primeros puestos de mi lista de favoritos, aunque todo hay que decirlo, unos me han gustado más que otros. Empezamos por el primero:

"El clan del oso cavernario"
Jean Marie Auel nos presenta a la pequeña Neanderthal: Ayla, separada de su madre cuando recolectaba, al producirse un gran terremoto y tragarse a todos los de su tribu.

Con apenas cinco años, vaga sola y desamparada sin saber a dónde ir enfrentándose a muchos peligros. La herida que le produce un león dejándole su zarpa marcada en la pierna cuando intentaba atraparla, la hará estar cada vez más débil hasta que su cuerpo desfallece; y es cuando la encuentra Iza, perteneciente a un grupo de neandertales que buscaban una nueva caverna al haber sufrido también los desastres del terremoto.

Ayla es rechazada por todos al pertenecer al grupo de “los otros”. Únicamente Iza y Creb (Mo-gur o chamán de la tribu) la aceptan plenamente. Aún así intenta adaptarse a ellos en sus costumbres y vivencias. Ayla pone todo de su parte y realmente llega a ser feliz al lado de Iza. Ésta le enseña a cocinar, a conocer el uso de las hierbas y distinguir su posible uso, tanto comestibles como medicinales. Por otro lado Creb se da cuenta de la habilidad que tiene para el aprendizaje como las matemáticas. Además de ver que ella está protegida por el tótem del león cavernario al haber sido marcada por él y haber sobrevivido.

Pero a pesar de ello, no consigue someterse del todo a la forma de vida del clan. Ellos no hablan, se comunican por gestos, Ayla si sabía hablar; los cromañones no expresan los sentimientos, Ayla podía llorar, reír, cantar. Es mucho más ágil que cualquiera de ellos y aprende a manejar armas y a cazar a pesar de no ser tareas que pudieran hacer las mujeres ya que estas tenían un papel casi nulo en la tribu. 
Estas diferencias harán que a Ayla cada vez le cueste más cumplir con las leyes estrictas del clan, creándole muchos problemas, sobre todo con el hijo del jefe del clan, Broud. Éste le hace la vida imposible y llega a violarla. Ayla queda embarazada y tendrá a su hijo Durc, pero Broud aprovechará cualquier error para hacérselo pagar muy caro, no parará hasta conseguir que todo el clan la ignore y tenga que marcharse de allí dejando a su hijo con ellos.

La recreación que Jean Marie Auel nos hace de la prehistoria a través de la encantadora Ayla me parece increíble. Una preciosa historia que nos enseña la forma de vida, la apariencia física o las relaciones sociales entre los neandertales y cromañones, estando éstos más evolucionados que los primeros, al final de la última glaciación.

Continuamos nuestra historia con el segundo libro de la saga:

"El valle de los caballos"
Repudiada y expulsada del clan por Broud, deshecha por el dolor de tener que dejar a su hijo allí, Ayla tiene que procurarse comida y un sitio para vivir. De nuevo se encuentra sola y hecha mucho de menos a Iza, a Creb, y por supuesto a su hijo Durc. Sabía que no se podía llevar a Durc, él pertenecía al clan, sus rasgos nunca serían aceptados por los “otros” los cuales creían que los neandertales eran “animales” y Ayla iba en busca de ellos, al fin y al cabo eran su pueblo. Sabía que nunca volvería.

Pero Ayla ya no es la niña de entonces, ahora es más fuerte y gracias a su empeño en aprender a cazar, cuando estaba con el clan, sabrá conseguir alimento. No le será difícil encontrar una cueva donde vivir y considerarlo como su pequeño hogar. Allí vivirá sola junto con Whinnie, la cría de caballo a la que cuidará tras haber matado a su madre cuando cazaba. Ayla se apiada de la cría y se la lleva a la cueva. Establecen entre ellas una relación muy especial y llegará a aprender a cabalgar sobre la yegua. Vivirá allí, cerca de dos años hasta que un día se encuentra con Jondalar, un cromañón como ella, que estaba herido, a punto de morir. Con la ayuda de Whinnie le traslada a su cueva para intentar curarle gracias a los conocimientos que Iza le enseñó.

Jondalar y su hermano Thonolan pertenecientes a la tribu de los Zelandonii, iniciaron un viaje hacia el Río de la Gran Madre (Danubio) para conocer e intercambiar conocimientos con otras tribus. Pero un día un león cavernario se cruzará con ellos y matará a Thonolan dejando a Jondalar muy herido. Es cuando lo encuentra Ayla.

Al principio la relación entre ambos es difícil; aunque Ayla por su naturaleza sabía hablar, tantos años viviendo con el clan la habían hecho olvidar esa habilidad ya que éstos no lo hacían. Jondalar poco a poco la enseña a hablar de nuevo y se empiezan a entender. Pero aún así los prejuicios de éste al saber que ha vivido con el clan y haber tenido un hijo con uno de ellos forma una barrera difícil de traspasar. Aún así surge el amor salvando no pocos obstáculos.

Conviven juntos compartiendo enseñanzas e intentando entender todas las diferencias que les rodean a pesar de que fueran de la misma raza. Cuando Jondalar decide volver junto a su pueblo Ayla le acompaña junto con Whinnie y Corredor, un potrillo al que igualmente criaron para Jondalar. En el camino se encuentran con un pueblo llamado Mamutoi (cazadores de mamuts) pero eso se contará en otro libro.

"Los cazadores de mamuts"
El pueblo con el que se encuentran Jondalar y Ayla, los Mamutoi, estaba formado por cromañones mucho más evolucionados. Jondalar desde el principio se siente interesado por su forma de vida y las utilidades que le daban a todo lo que la naturaleza les daba, sobre todo con la caza de mamuts. De ellos además de la carne para comer, usaban las pieles para vestirse; los huesos y el marfil para construir casas y herramientas. El Mamut era su animal totémico con lo que le honraban por ofrecerles tantas posibilidades.

Siendo recibidos con un cariño muy especial a pesar de no conocerles de nada, Jondalar y Ayla se quedan a vivir varias estaciones con ellos. El chamán de los Mamutoi reconoce en Ayla a alguien muy especial y se da cuenta de la afinidad que tiene con los caballos. Durante su estancia con ellos Ayla encontrará una cría de lobo a la cual cuidará y se convertirá al igual que Whinnie en un compañero inseparable.

En el tiempo que conviven en el poblado aprenden infinidad de habilidades y Ayla se gana el cariño de todos ellos, siendo finalmente adoptada por los Mamutoi concretamente por Mamut, el chamán, el cual le instruye también en el arte del esoterismo.

Pero los problemas surgen entre Jondalar y Ayla por la proximidad que tiene ésta con Ranec. Para Ayla no era más que admiración y amistad pero Jondalar, siempre tan pasional y enormemente celoso piensa que ella ya no le quiere y lo único que consigue es separarse cada vez más de ella. Ranec, enamorado de Ayla, aprovecha la ocasión para conquistarla y ésta al sentirse rechazada por Jondalar y sentir cierta atracción por Ranec cede a sus pretensiones y deciden unirse para siempre.

Jondalar cree volverse loco y decide marcharse de allí. No soporta ver a Ayla con otro hombre y sabe que la ha perdido. Pero Ayla viendo la marcha de Jondalar y casi a punto de celebrar la boda se da cuenta del amor que siente por éste y aunque quería a Ranec y le admiraba muchísimo de quien estaba enamorada era de Jondalar.

Ambos emprenden de nuevo el viaje de regreso al poblado de Jondalar donde su familia le espera después de varios años de ausencia. Junto con Whinnie, Corredor y Lobo forman un grupo curioso de los que los mamutoi se despiden deseándoles buena suerte, dejando atrás a los que para Ayla serán su familia.

"Las llanuras del tránsito"

Jondalar y Ayla junto con sus inseparables compañeros; Whinnie, Corredor y Lobo se pondrán en viaje hacia el hogar de los Zelandonii, tribu de Jondalar. Un viaje que durará más de un año, tendrán que remontar el río de la Gran Madre hasta llegar a la zona sur de lo que hoy es Francia. Sortean continuos peligros y se van encontrando con distintas tribus durante el trayecto.

La preocupación de Jondalar era llegar a tiempo a cruzar el gran río antes del deshielo ya que se habían puesto en marcha con la estación un tanto avanzada. Tenían que imprimir un buen paso al viaje. Aún así disfrutaban de nuevo de la mutua compañía y su amor se hacía cada día más fuerte.

El viaje les sirve a ambos para conocerse mejor. Durante los encuentros apasionales que tienen durante el viaje, amándose plenamente, el deseo de Ayla es ser bendecida por la naturaleza y tener un bebé del espíritu de Jondalar. Ésta empieza a sospechar que de alguna manera el espíritu de él entra en ella cada vez que hacían el amor. Ni el clan ni ninguna tribu pensarían eso nunca. Sus deseos se hacen realidad y queda embarazada.

Durante el trayecto se cruzan con tribus como los Sharamudoi con los que entablan muy buena relación y otras como la del campamento de las mujeres S’armunai; donde Ayla está a punto de perder la vida, siendo Lobo el que la salve matando a Attaroa, su jefa.

Traspasarán el gran río y empezarán a acercarse a campamentos y tribus que Jondalar conoce de cuando inició el viaje junto a su hermano. El cuadro de verles montando a los animales y acompañados por un lobo amaestrado les crea ciertas reticencias a la hora de ser bien recibidos, pero poco a poco  se acostumbran a ello, el hecho de conocer a Jondalar facilita las cosas y les reciben amistosamente. Están acercándose al final de su largo viaje.

"Los Refugios de Piedra"


La llegada a la Novena Caverna de los Zelandonii está llena de expectación. A pesar de ser bienvenidos; algunos toman con reticencias y miedo su llegada, al ver a los animales que traen consigo. Todos quieren conocer sus historias de cómo han llegado hasta allí. Ayla tendrá que acostumbrarse a su forma de vida y a sus costumbres y sortear la antipatía de algunos de los Zelandonii ya que debido a su acento y a su historia con el clan la hacen extraña y no les resulta fácil aceptarla. 
La madre de Jondalar y su compañero al igual que el resto de su familia la aceptan enseguida, aunque la idea de tener a Lobo siempre rondando por allí no era muy apetecible. Ayla consiguió que Lobo los considerara como a su camada y nunca les hizo daño, sino todo lo contrario. 

Por otro lado la “Zelandonii Primera” se da cuenta de las habilidades esotéricas y medicinales de Ayla, la cual la querrá introducir en ese mundo. Aunque Ayla ayuda y aprende de ella en un principio decide unirse a Jondalar y casarse con él en la próxima reunión de verano junto con otras parejas.

Nacerá la hija de ambos a la que llamarán Jonayla, con rasgos muy significativos de su padre, confirmando así la teoría que Ayla tenía sobre la creación de los bebés.

"La tierra de las cuevas pintadas"

Ya asentados en su nuevo hogar y con Jonayla más crecida, Ayla decide instruirse como Zelandonii. "La Primera" ya se hace mayor y necesita traspasar su papel a Ayla, a la cual ve totalmente preparada para ello a pesar de tener familia. Seguramente en otras cavernas no lo verían bien pero ella es la “Primera” y no cree que le pongan muchos impedimentos, siempre se ha respetado su criterio.

La preparación será larga y dura y podrá dedicar menos tiempo a Jondalar y a su hija. Tendrá que estar durante una temporada larga aislada en el monte y viajará a tierras lejanas para hacer la ruta de las cuevas. Para ello aprovecharán una nueva reunión de verano de todas las cavernas; donde conocerá a otros acólitos que se están preparando igualmente en sus respectivas cavernas. Visitará cuevas de la mano de la Zelandonii encontrando nuevos conocimientos y misterios.

Jondalar a pesar del esfuerzo que le supone a Ayla todo ello, lo asume y se encarga de Jonayla pero cada vez se siente más solo, la relación entre ambos empieza a enfriarse demasiado y acaba cediendo a sus instintos de lo cual más tarde se arrepentirá. Pero al final el amor que siempre ha sentido el uno por el otro, volverá a resurgir.

Opinión

Desde que abrí la primera página del primer libro para disponerme a leer sentí que se iba a abrir ante mi un mundo maravilloso. Una forma de acercarnos a la prehistoria muy diferente de como estamos acostumbrados. Seguramente en algunos rasgos peca un poco de novelesco pero no le quita nada de mérito a la escritora. 
En mi opinión no todos los libros de la saga están al mismo nivel. Los tres primeros me parecen estupendos, el cuarto me parece bueno pero cierto que es demasiado espeso y ocurren pocas cosas para lo extenso que es, el quinto es mucho más ameno que el cuarto pero sinceramente me pareció un poco simplón, todo demasiado bonito, y el sexto me pareció un aburrimiento total, solo el final del libro hace que te deje una mejor opinión. A pesar de ello me parece que en general es una buena obra y como comenté al principio ocupa uno de los primeros puestos en mis favoritos.

6 comentarios:

  1. Hola Nieves! La verdad es que no he leído nada de este autor, aunque lo he visto mil veces... y después de leer tu reseña, me animo más a hacerlo, acercarnos a la prehistoria de una forma diferente es un buen reclamo. Gracias por compartirlo. Un besillo

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    1. Hola Marilú! me alegra que te haya gustado. Te aviso que aunque la historia me encantó es cierto que tienen ciertos momentos en que son un poco espesos y repetitivos pero por lo menos en mi opinión vale la pena seguir con ellos.
      Espero que te gusten. Ánimo.

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  2. Los ponéis de maravilla y yo no me he leído aún el primero...
    Besines,

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  3. Me leí el primero y tengo el segundo listo para empezarlo cuando quiera, lo que me falta es tiempo para poder leer todo lo que me apetece! Seguiré con la saga porque el comienzo fue muy bueno, me encantó, así que espero en breve poder seguir con la historia.

    Besos

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    1. Te recomiendo que la leas si te ha gustado el primero, a mí me encataron.
      Bss.

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  4. Hola Nieves!! La saga de hijos de la tierra es mi favorita, sobre todo el primer libro que para mi es el mejor.

    Me quedo por aqui para no perder detalle de tus lecturas.

    Un saludo
    Laura

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