miércoles, 4 de julio de 2012

LA HERENCIA DE LA TIERRA

Después de abandonar Barcelona en plena edad media y darnos un paseo en barco hasta Fernando Poo a mediados del siglo XX, viajamos ahora por el siglo XIX por una Cataluña cambiante subiéndose poco a poco al progreso.

¿Te subes al tren de la revolución industrial? Anímate y llegaremos a un recóndito lugar donde sucede la historia de: “La herencia de la tierra”. Lugar comandado por la familia Casamunt, señores de dichas tierras, y donde un humilde campesino, Rosendo Roca, es capaz de plantarle cara gracias a su fortaleza, trabajo, tesón y humildad labrándose un futuro en la vida que ni en sus mejores sueños se lo hubiera podido imaginar.

Su familia se tuvo que ir de Martinet, donde vivían. Al ser Rosendo un niño taciturno y antisocial siempre se veía de forma involuntaria metido en un problema tras otro. La gota que colmó el vaso fue cuando se vio inmerso en una pelea y en su defensa dejó tuerto a uno de los chicos.

Así que cogieron todas sus pertenencias y pusieron rumbo a Barcelona, donde vivía la hermana de su madre. Ella les daría cobijo y seguramente su padre podría conseguir un buen trabajo. De camino hacia allí y lejos aún del final de su destino, son engañados y  les roban todas sus pertenencias, enseres, comida... Muy a su pesar continuan su camino. Agobiados por el hambre y el cansancio llegan a una pequeña localidad, Runera, donde piden ayuda a sus vecinos. Allí son bien recibidos y atendidos por ellos, lo que les hace cambiar de idea y ponen fin a su viaje. Consiguen arrendar una parcela de las tierras del señor Casamunt, con las condiciones abusivas características de este tipo de contratos en aquella época y se alojan en la casa comunal con otras familias en situación parecida.

Una vez instalados, la familia trabaja duramente para salir adelante. Rosendo labra con su padre las tierras y entretanto aprende a leer y a escribir gracias a su madre, la cual, quedará bastante débil de salud cuando un tiempo después nace su hermano.

Van pasando los años y Rosendo busca nuevas iniciativas ante las malas cosechas que obtienen. Tras darle vueltas a una idea que le ronda la cabeza, un día se presenta en casa de los Casamunt, ante el asombro de todos, y pacta un trato con el Señor. A pesar de ser un contrato bastante abusivo, Rosendo sale contento por haber conseguido el derecho a picar la montaña y extraer su carbón, y el arriendo de las tierras que la rodean.

Todos, hasta su propio padre, le tratan como si estuviera loco, pero él trabajará duramente para poder cumplir con el pacto firmado. Se dedica plenamente a picar la montaña y a vender el carbón, día tras día. El tiempo pasaba y veía muy difícil conseguir el dinero suficiente para pagar el canon anual. Si no pagaba lo perdería todo. A punto de finalizar el plazo, un día de mercado, aparece Henry Gordon, el cual llegará a ser uno de sus mejores amigos, proponiéndole un negocio.

La unión de ambos será la salvación para Rosendo. Engrandecerán la mina dando trabajo a muchos de los campesinos, los cuales dejarán de trabajar la tierra. El carbón les ofrece más oportunidades además de poder construir sus propias viviendas alrededor. Pero no solo vendrán mineros sino que también acudirán otros gremios dando más servicios al poblado que poco a poco se iba formando alrededor de la mina.

Rosendo reinvierte los beneficios de la venta del carbón en mejoras de las condiciones mineras y del poblado. Poco a poco su negocio crecerá al igual que el respeto y el cariño que le profesan todos sus trabajadores. Tras no pocas desventuras y desavenencias llegará a formar una gran industria y una fábrica.

Entre trabajo duro, sacrificio y crecimiento, Rosendo encontrará a la mujer de su vida con la que se casará y tendrá una estupenda familia. Perderá también a parte de sus seres más queridos y tendrá que lidiar continuamente con las injusticias y enemistad de la familia Casamunt, la cual ha visto como un simple labrador les está dejando sin campesinos para trabajar sus tierras, al preferir las condiciones de trabajo tanto de la mina como de la fábrica.

Desde los inicios, la vida de Rosendo ha estado unida de una forma o de otra a la de la familia Casamunt, mucho más de lo que en un principio se podría imaginar, cuando un día, desesperados por el hambre, llegó junto con su familia a las tierras de los Casamunt.

11 comentarios:

  1. Justo ayer me lo compré en las rebajas y estoy deseando leerlo, estoy segura de que me va a gustar
    besos

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    1. Yo me lo leí hace tiempo y la verdad es que me sorprendió.
      Saludos.

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  2. Parece interesante, a ver si salen más reseñas. Besos

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    1. La verdad es que trata muy bien el avance de la revolución industrial con la minería de fondo.
      Sludos.

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  3. Ya le tenía echado el ojito a este libro, pero ahora es que me tientas de una manera...
    Besotes!!!

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    1. Pues anímate porque merece la pena leerlo. Es ágil y se lee muy bien a pesar de su tamaño.
      Ya nos contarás si lo lees.
      Saludos.

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  4. He leído hace poco su última novela. A esta le tengo muchas muchas ganas...
    Besos,

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    1. A mí me pasa al contrario, ahora quiero leerme la última suya, me imagino que estará igual de bien.
      Saludos.

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  5. Me encantó este libro, Rosendo Roca es uno de esos personajes que quedan en nuestro recuerdo para siempre... Del mismo autor te recomiendo "El sueño de la ciudad", también me gustó mucho! Un beso

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    1. Este libro me pareció buenísimo, y estoy detrás de adquirir "El sueño de la ciudad", si me lo recomiendas me imagino que será igual de bueno que éste.
      Bss.

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  6. Esta me la apunto. Acaba de encontrarme con tu blog. Te sigo para ir leyendote.

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Gracias por tu comentario